que es la cesion de remate

¿Qué es la cesión de remate? Definición sencilla con un ejemplo práctico

La cesión de remate es el derecho a traspasar a otra persona la adjudicación de un inmueble ganado en una subasta judicial: quien puja no se queda la vivienda, sino que esta pasa directamente a un tercero.

Esa es la definición en una frase, pero para usarla bien conviene ver cómo encaja en la práctica. En Hipoges gestionamos a diario operaciones de este tipo, así que en esta guía breve vamos al grano: qué significa qué es la cesión de remate, quién interviene y un ejemplo con números para que quede claro de una vez.

Quién interviene en una cesión de remate

Antes del ejemplo, tres figuras que conviene distinguir, porque toda la operación gira en torno a ellas:

  • El rematante: Quien gana la puja en la subasta. Tiene el derecho al inmueble, pero puede decidir no quedárselo.
  • El cesionario: La persona o empresa a quien el rematante traspasa ese derecho. Es quien acaba siendo propietario.
  • El ejecutado: El anterior titular del inmueble, cuya deuda originó la subasta. Su deuda se reduce con el importe del remate.

La ley reserva la facultad de ceder al ejecutante —normalmente el banco o fondo acreedor— y a los acreedores posteriores. Por eso, cuando un particular compra por esta vía, casi siempre lo hace como cesionario.

Un ejemplo práctico de cesión de remate

Imagina un piso que sale a subasta por el impago de una hipoteca. Con cifras redondas para que se entienda:

El banco acreedor puja y gana el remate. En lugar de quedarse la vivienda, cede su derecho a Marta, una inversora que buscaba una oportunidad por debajo de mercado.

  1. Valor de tasación del piso: 200.000 €
  2. Importe del remate (puja del banco): 150.000 €
  3. Precio de la cesión a Marta: 160.000 €

Marta paga el precio, acepta la cesión ante el Letrado de la Administración de Justicia y el decreto de adjudicación se dicta a su nombre. Compra un piso tasado en 200.000 € por 160.000 €, sin haber pisado la sala de subastas.

El detalle importante: el precio de la cesión puede ser igual, mayor o menor que el del remate, y ese margen se aplica a los fines de la ejecución. Lo esencial es que el inmueble llega al comprador final de forma ordenada y con respaldo judicial.

Por qué se recurre a esta fórmula

La cesión de remate resuelve un problema muy concreto: permite que quien tiene derecho a la adjudicación —el acreedor— no cargue con un inmueble que no quiere gestionar, y que un comprador interesado lo reciba directamente. Se gana en agilidad y se evita una doble transmisión.

Para el inversor o el particular, la ventaja es el precio de partida, casi siempre por debajo del mercado abierto. A cambio, hay que revisar bien el estado del activo antes de aceptar. ¿Buscas una oportunidad así? Revisa la cartera disponible y encuentra tu inmueble ideal.

Preguntas frecuentes sobre la cesión de remate

¿La cesión de remate es lo mismo que comprar en una subasta?

No exactamente. Comprar en una subasta significa pujar directamente por el inmueble y, si ganas, quedártelo. La cesión de remate va un paso más allá: quien ha ganado la puja traspasa su derecho a un tercero, que es quien finalmente se queda la vivienda. La diferencia es importante para el comprador particular, porque la ley solo permite reservarse la facultad de ceder al acreedor ejecutante y a los acreedores posteriores. Así, la vía habitual para un inversor no suele ser pujar él mismo, sino convertirse en el cesionario de quien sí tiene ese derecho. En la práctica, es una forma de acceder a los mismos activos de una subasta, pero con la operación ya encauzada y sin tener que competir en la sala.

¿Cuánto tarda una cesión de remate?

Los plazos de una cesión de remate son ajustados, porque la operación se resuelve dentro de la propia fase final de la subasta. Una vez cerrada la puja y reconocido el rematante, debe pagarse o consignarse el precio del remate y formalizar la cesión ante el Letrado de la Administración de Justicia, con la aceptación expresa del cesionario, en un plazo breve. A partir de ahí, el juzgado dicta el decreto de adjudicación a nombre del nuevo propietario, que después inscribe el inmueble en el Registro de la Propiedad. El conjunto puede completarse en cuestión de semanas si la documentación está en orden, aunque la inscripción registral posterior añade su propio tiempo de tramitación.

¿Puede un particular hacer una cesión de remate?

Un particular puede participar en una cesión de remate, pero conviene entender en qué papel. La facultad de ceder está reservada por ley al ejecutante y a los acreedores posteriores, de modo que un comprador corriente no suele poder pujar reservándose el derecho a ceder. Lo que sí puede hacer, y es lo más frecuente, es actuar como cesionario: recibir la adjudicación que el acreedor decide traspasarle. Para ello basta con llegar a un acuerdo con la entidad o el gestor que ostenta ese derecho y formalizar después la operación ante el juzgado. Es, por tanto, una vía perfectamente accesible para el particular que quiere comprar por debajo de mercado, siempre que cuente con el acompañamiento adecuado.


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